Hoy es una noche rara en mi Mérida, hoy la temperatura ha bajado, la frescura de la lluvia ha suplantado al insoportable calor.
Esta noche las constelaciones descansan y una cortina de nubes rojas tapiza el cielo.
Es rara, porque estoy lejos de lo que fue mi casa por mucho tiempo, es rara porque los sueños de niño hoy una parte de ellos son realidad, es rara porque descubrí que el café y las galletas globitos siguen siendo una cena muy alternativa, a cada remojón y hay cosas que no cambian, se mantienen estáticas, como el recuerdo de la abuela y sus mimos, como los detalles de mi papá para contentarme, como una vez que estaba enfermo y me trajo un disco de un grupo de rock que me gustaba mucho, eso y no las pastillas del doctor me hicieron sentir mejor.
Son buenos recuerdos los que tengo de mi padre, como por ejemplo una vez que me quedé dormido viendo una película, cuando desperté ya todos habían cenado y se acabó lo que había de cenar, entonces mi papá me dijo que me había comprado unos panes glaseados y los sacó de su escondite, esa noche tuve una de las mejores cenas de mi infancia.
Hoy escribo sobre mi papá, porque es lo que más extraño de la vieja casa, a mi papá le atribuyo el hecho de haber estudiado leyes, ser pertinente y positivo, “no se puede” son sus palabras prohibidas.
A pesar de no haber estudiado más que si primaria, mi papá es un gran lector, con una retentiva impresionante, sus cuentos eran de experiencias vividas y cada anécdota me la sabía de inicio a fin, y hasta hoy no me canso de escuchar las viejas historias, de sus viajes, de sus mujeres, mi papá y sus consejos, es de esas personas que parecen que viajan en el futuro y nos dicen lo que va a pasar, con una capacidad de deducir bárbara y de imaginar más.
Antes de vivir con Mayra, en noches como esta, salía a “Tomar el fresco” en el porch de la vieja casa, a escuchar las historias de mi papá, esas que pronto contaré a mi pequeño David, en unas noches como esta.
Hoy es una noche rara, ya soy un hombre con familia propia, pero tan solo quisiera acurrucarme en una hamaca junto a mi padre y que me haga cosquillas, reírnos y hablar de cualquier cosa, ser por una noche más aquel niño que disfrutaba de una cena de café y globitos como si fuere el manjar predilecto de los dioses.
Parece que lloverá toda la noche, tengo la impresión de que el viento húmedo trae los recuerdos de la vieja casa, que en sus paredes guarda los recuerdos más preciados de mi niñez.
"Quiero elegir un día, para mi muerte" Mercedes Sosa.
Ayer domingo, cuatro de septiembre, recibí la terrible noticia, de que una de las cantantes más representativas de América Latina, había fallecido.
Quisiera decir muchas cosas, pero las palabras se ahogan dentro de la impotencia y la resignación de que todos vamos para ahí algún día.
No es que me importe, pero da coraje la cobertura que los medios le dieron a la muerte de Michael jackson, un negro que odiaba serlo, echando a la basura la lucha que malcom X y Nelson Mandela han hecho por la gente de color, Jackson, ese que se volvió blanco, presunto pedófilo hasta hoy sale en todos los medios y sigue siendo noticia, más la muerte de Mercedes, apenas y se comentó, da coraje porque Mercedes era una de las voces que defendía el ideal latinoamericano y los derechos humanos, luchadora social y grán persona, da coraje, porque ya no se escuchará más su voz, da coraje, porque nos deja en este mundo "Sobreviviendo".
Quisiera decir mucho, pero solo cito lo que su amigateresa Parodi dijo de ella:
Quizás, las
“…Mercedes, salmo en los labios
amorosa madre amada
mujer de América herida
tu canción nos pone alas y hace que la patria toda
menudita y desolada no se muera todavía,
no se muera porque siempre cantarás en nuestras almas…”
Esta es la canción que más me gusta de la artista, habla de la realidad que vivimos en este mundo de mierda y del que algún día escaparemos y dejaremos de ser solo sobrevivientes...
Es el lugar re reunión familiar tradicional por antonomasia, superado por un tiempo por las plazas comerciales, pero a últimas fechas, el Parque Zoológico del Centenario, ha resurgido para captar la atención de los yucatecos y los que vienen de fuera.
Típico era que las primeras citas con las novias en la juventud se hicieran en el Centenario, muchos noviazgos empezaron en ese parque. Igual al llegar el domingo, muchos iban de pasadía, llevando consigo las viandas y un mantel, para que tendidos en el césped bajo la frescura de algún árbol,disfruten de un hermoso momento familiar.
Cuando estaba en la prepa, el Centenario era un lugar común, extrañaba los días de pinta de la secundaria cuando nos íbamos a ese parque a echar relajo y escaparnos de clases, en la prepa mis compañeros ya no veían con agrado el zoológico, preferíamos entonces las delicias del aire acondicionado de las plazas comerciales de reciente creación y observar aparadores o las famosas “maquinitas”.
Así, el Centenario a pesar de estar en mi camino diario, pasó al olvido, hasta que hace unos días, en compañía de mi familia (esposa e hijo), decidimos ir de paseo, para que Davidcito conociera los animales.
Se me había olvidado la fascinación que me provoca ver a los monos haciendo sus gracias, la elegancia de la jirafa, la imponencia de los felinos, la temerosidad de los reptiles y la alegría de los niños de ver a los animales de sus caricaturas favoritasen vivo.
Pero como adulto, también hay otras percepciones del lugar, a pocos nos importa que el centenario esté en uno de los sitios más transitados de Mérida, el ruido y la contaminación estresan a los animales, la nostalgia y la pesadumbre se les nota en los ojos, lo reducido de sus jaulas es determinante mente asfixiante para su estadía. Si bien los zoológicos son hoy en día, excelentes lugares para proteger y cuidar la vida de algunos animales en peligro de extinción, las condicionesdeben de ser dignas para el animal, los animales del Zoológico son los primeros que están en contacto con nosotros y nuestros hijos, es importante que la imagen que proyectan sea la adecuada. Esto lo menciono porqueescuché a uno de los niños preguntar a su papá ¿porqué los hipopótamos se ven tristes? Por otra parte, la mala alimentación es evidente, los leones están a un paso de la inaniciónal igual que otros del mismo lugar.
Una cosa que extrañaba del viejo Centenario, es aquella “resbaladilla” gigante que estaba en el área de juegos, me acuerdo que era todo un reto escalarla y muchos niños sufrieron caídas al intentarlo, pero grande fue mi sorpresa al no verla ya, o la que estaba, no me pareció tan grande. Otra maravilla del área de juegos es el avión que se encuentra ahí, las leyendas urbanas infantiles decían que era en el que se estrelló Pedro Infante, ya de adulto aprendimos que no era más que eso, una leyenda.
Mención aparte merecen los paseos en caballo, los famélicos caballos. No hay niño que acepte con cabalidad bajarse de su cuaco una vez que sus papás le han pagado el paseo, corto se hace el parque para recorrer y jugar a ser vaquero, cabalgando por las colinas, esa o miles de fantasías inimaginables.
Pero lo que sí es y ha sido la onda desde que yo era niño, es comer en el viejo vagón de tren acondicionado como restaurante. No hay nada como refrescarse en aquel lugar, en donde los recuerdos de la vieja estación y los viajes por tren, surgen al entrar por el vagón y observar que sigue siendo el mismo de años anteriores. Mencionaré también las famosas esculturas que hacen referencia a las canciones de Cri-Crí, la lonchería en forma de Iglú, la de forma de triangulo y los baños que tienen forma de un castillo de Disney. Se extraña aquel viejo barco, varado en la arena pero no los algodones de azúcar que han estado ahí desde siempre.
El Ayuntamiento de Mérida, ha anunciado que se construirá el zoológico Animaya, en donde habrá más espacio y diversiones, igual que el viejo Centenario no se deshabilitará y seguirá ahí para beneplácito de los que lo amamos y por respeto a su historia.
Ignoro la grandiosidad del nuevo Zoológico, pero para quienes viajamos por el mundo a través de su trenecito u observamos el mundo desde arriba a través de su teleférico, muy difícilmente se nos vendrá a la mente otra cosa cuando escuchemos la palabra Zoológico, que nuestro amado Parque Zoológico del Centenario.